Cook Art, Events, Fashion

En el cine con Ferran Adrià y Joan Roca

Juan Mari Arzak siempre habla sin tapujos: “La gente dejaba fatal lo que hacía Ferran porque no entendían nada. Yo la primera vez tampoco entendí casi nada y no me gustó ni la mitad. Después nos hicimos como hermanos y lo defendí en todas partes”. Es uno de los momentos de Snacks, bocados de una revolución que provocan una sonrisa en el espectador.

Paco Pérez, Albert Adrià, Cristina Jolonch, Verónica Escuer, Ferran Adrià, Joan Roca i Andoni Luis Adúriz

El documental lo firman la periodista Cristina Jolonch y la directora del festival Film & Cook, Verónica Escuer, con la idea de captar con imágenes, declaraciones y reflexiones de cocineros y expertos lo que ha sido la revolución de la cocina tecnoemocional, la que pondría las nuevas técnicas al servicio de los sentimientos. Un ejercicio de síntesis “que había que hacer para que en el lugar donde ha pasado todo tiene que haber documentación que lo explique”, comentaba Ferran Adrià en la presentación en el Club Aribau de Barcelona.

El chef fue el gurú de un nuevo paradigma culinario con la creatividad como bandera. Hacían mousse de humo y más que un placer del gusto era un placer intelectual. Un juego, un lenguaje nuevo ahora que ya hace tiempo que se ha abierto al mundo. “Vi lo que se cocía y no copié platos, entendí que hay puertas abiertas y que podía elegir el camino”, comenta en el documental uno de los cocineros más influyentes, Grant Achatz. “Es que creamos un modelo fantástico, fuimos un buen equipo, la mejor generación y sin tener ordenadores ni idiomas. Ahora todo sigue adelante también en México, Perú, Singapur, Tailandia, Dinamarca … “, asegura Adrià poco después de que la revista Restaurant haya dictaminado que es así, aunque el número uno está en casa, El Celler de Can Roca.

Mey Hofmann, Joan Roca y su mujer Anna i Albert Raurich

Hubo muchos aplausos para Joan Roca, que los agradecía con reflexiones: “La revolución emocional, humanista, seguirá. Debemos  a las grandes escuelas francesas las enseñanzas pero hoy en día es prioritaria la empatía que genere el cocinero, y es muy gratificante ver la continuidad en los jóvenes”. A su lado Paco Pérez recordaba su primera comida en El Bulli en los 90 (“¡me costó dormir y todavía me cuesta!”) Y reía cuando le preguntaban qué tiene Girona para concentrar tanta locura maravillosa: “Girona es un paraíso, ya comenzó con Mercadé en el Motel “.

“Mira, lo que pasa es que comienza con G, como Guipúzcoa, chaval”, le replicaba Luis Andoni Adúriz que ha mantenido su Mugaritz una década en el top ten de la revista Restaurant.

“El futuro es mañana. Todavía queda mucho por hacer, piensen en cómo se come en los aeropuertos, en las escuelas …”, apuntaba Albert Adrià, que se escapó de Ibiza donde está a punto de presentar Heart, el proyecto que firma a medias con el Circo del Sol: “Lo tengo en constante evolución, cambio cosas cada día”. “No olvidéis que la vanguardia son los que van delante y a veces los matan!”, apuntaba Ferran. “O los matan o abren nuevos caminos”, respondía su hermano. “O las dos cosas”, sentenciaba el padre de El Bulli.

 

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