Fashion

Gisela, vestida para pasar de niña a mujer en el musical Rouge Fantastic Love

El nuevo musical de Gisela, Rouge, Fantastic Love, en el Apolo, la ha convertido en toda una diva de los cabarets de la belle époque parisina, dejando atrás así su cándida imagen de princesa Disney

Para superar el reto -que le entusiasma-, cuenta con la ayuda de un vestuario sexy y potente que firma el experto en moda nupcial Jordi Dalmau. Sedas, brocados, lentejuelas, cristales … El encorsetado y brillante body-vestido plateado que acaba en multitud de flecos realizados con 10.000 canutillos con el que se transmuta en Marilyn Monroe entonando Sparkling diamonds ya es toda una declaración de intenciones.

 

Rouge Fantastic Love y Moulin Rouge

La cantante pasa de niña a mujer en una escena que nos remite de manera espontánea a la de Nicole Kidman en la apertura del Moulin Rouge de Baz Luhrmann. “Gisela no hace de Satine, el personaje de Nicole, sino de Roxanne, que también es cantante en 1900 y tiene mal de amores”, dice Dalmau, que asegura que no ha buscado inspiración en el film, sino más bien en las tonalidades rojizas de los cuadros de Toulouse-Lautrec y en imágenes antiguas del mundo del cancan, porque las faldas de las diez bailarinas son una pieza imprescindible en el musical.

Dalmau las ha confeccionado a medida pensando en cada personaje (chicas de estilo oriental, babydoll, góticas, tribales …), con interiores rellenos con un total de tres kilómetros de volantes de varios colores: “Son muy pesadas, pero ellas no lo notan porque van cogidas a la cintura y les permiten hacer todo tipo de movimientos. Ya se han acostumbrado a moverse dentro ”

 

Bodys rellenos de transparencias de tul 

Son igualmente esenciales los bodys, bizarros, sensuales y elaborados con base de transparencias de tul, “que se rompen muy a menudo al bailar y que se tienen que restaurar”, explica el diseñador, que ha tenido que remodelar algunos también porque las bailarinas han perdido peso. Dalmau, que se ocupa de la parte femenina del vestuario,  se enfrenta por primera vez al armario de una producción de esta envergadura y le han entrado ganas de repetir la experiencia.

“Me lo he pasado muy bien, tanto o más que haciendo novias”, confiesa, y nos desvela que, entre tanto lentejuela y volante, también hay un traje nupcial adaptado a Montmartre para una bailarina “de aspecto muy angelical” . El diseñador cuenta que han trabajado muy bien en equipo, y que todos han participado de una o otra manera en la imagen global de la obra, vestuario, peinado, maquillaje… “sobre todo buscamos sorprender”.

 

Los vestidos de Gisela

 Gisela emana sensualidad incluso dentro de un casto bañador con cierto aire pin-up  con el que visita la playa junto a su enamorado al son de La Mer. “Con los vestidos, Dalmau nos ayuda a sacar lo mejor de nosotras a escena”, comenta la cantante, que frecuenta su taller habitualmente, como Mónica Naranjo, Chenoa y Pastora Soler.

Uno de los diseños estelares de los nueve que lleva Gisela es un vestido largo de terciopelo rojo con escote relleno de perlas y piedras doradas colocadas a mano una por una con el que interpreta el Rien de rien de Edith Piaf con un look mucho más alegre que la francesa. 

“Mi equipo y yo hemos estado trabajando en el vestuario un mes y medio sin parar, artesanalmente y con telas y materiales de alta calidad”, dice el diseñador mientras me muestra las tres piezas, incluido un espectacular abrigo brocado con hojas de piel, que componen el complejo vestido final inspirado en el mundo egipcio.

“Las piezas funcionan solas y unidas porque me gusta la idea de transformar un diseño en otros”, dice el diseñador. Y todo por duplicado, porque Gisela y su suplente no coinciden en la talla.  “Hemos querido hacer un vestuario más real que teatral”, señala Dalmau, satisfecho con el trabajo realizado.

 

 

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