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Jordi Roca, sus nuevos postres y su enamorada Ale

Los momentos más originales de Jordi Roca en su ponencia en el Fòrum Gastronòmic de Barcelona
 
Jordi Roca y su mujer, Alejandra Rivas
Jordi Roca dice que el postre es lo mejor de una comida: “Es lo último que comes y por tanto, lo primero que recuerdas”. El cocinero plantea sus ponencias tal como es él: divertidas y cargadas de contenido. El mejor creador de postres, según la revista Restaurant, nos habló en el Fòrum Gastronòmic del reciente viaje del equipo completo de El Celler de Can Roca por tierras americanas (“la moraleja es el buen rollo que se crea entre todos durante un mes y una semana, crecimos como restaurante y como personas”). En la parada de Méjico lo acompañó su mujer (también pastelera y mejicana), Alejandra Rivas, y de allí se trajo ideas que compartió con todos nosotros. Por ejemplo, un plato confeccionado con la vainilla dulce del país, tremendamente aromática. Jordi le hace un homenaje colocando a su lado todos aquellos componentes que le recuerdan su sabor. Parecen vainilla pero no lo son. La estrella es una crema de regaliz con gelatina en nitrógeno líquido que adopta la forma de bolitas.
También no enseñó cómo se confecciona “el plato más complicado hecho nunca en casa, su receta ocupa 9 páginas”. Se llama anarquía de chocolate y lleva todo tipo de chocolates (bizcocho, brownie, gelatinas…) y pralinés: de pistacho, de cacahuete, de almendra, de avellana… Para celebrar Méjico (era el país invitado en el Fòrum) le col·locó encima una enorme moneda maya también de chocolate, of course.
Entonces llegó el momento de pasearnos virtualmente por El Celler de Can Roca y mostrarnos los secretos del restaurante en una pantalla. Vimos la barra de bar que funciona como despacho de Joan Roca, justo a la entrada de la cocina. Tiene una pizarra enfrente donde se anotan todas las ideas. “Yo me ocupo del dulce, él de lo salado y nuestro hermano Josep del vino, pero todos trabajamos conjuntamente”. Buena prueba de ello es el plato que tiene aspecto de helado Comtessa de toda la vida y está realizado con crema de espárragos y trufa negra. Un trampantojo en toda regla, “técnicas dulces aplicadas al mundo de Joan”.
Y el nuevo plato que han inventado: Un entrante en forma de libro pop up en forma de bar. Es el bar de sus padres, el que recuerdan, y los snacks que ocupan sus sillas son un auténtico homenaje a la memoria gustativa, evidentemente reinventada: helado de corte con tres tipos de maiz, bombón de campari, tartar de calamar a la romana…
De su madre les viene su amor por la cocina y del padre, por la invención. Jordi le brinda un homenaje recordando algunos de sus pequeños grandes inventos cotidianos. Por ejemplo, la vela escondida que da calor a un resorte y permite que se abra la valla del párquing. Después nos habla de las vajillas más creativas de El Celler. Os destaco la masa madre, con movimiento incluido, que forma parte de la ópera gastronómica El Somni.
Jordi cuenta que en la pizarra de la entrada escriben todo lo que se les ocurre, “y cuando lo mío lleva mucho tiempo allí colgado sin respuesta, me lo llevo para el Rocambolesc”, cuenta Jordi. Rocambolesc es su proyecto más personal. Una pequeña heladeria en pleno Girona que parece la fábrica de chocolate de Willy Wonka.
En la ponencia mostró dos de las creaciones más divertidas. Aplausos a raudales. Su propia nariz, que es una nariz con fundamento, convertida en un polo: “Si existe el frigo dedo ¿Por qué no la frigo nariz?”. Jordi quería comerse un olor, y lo consiguió con la nariz helada de heladero.
Y atención al ‘helado oscuro’, el lado oscuro: Darth Vader!
UNA PAREJA DULCE Y SABROSA 
 Alejandra Rivas no se muestra nada celosa cuando la gente para su marido, Jordi Roca, para hacerse fotos con él, el mejor pastelero del mundo. Está orgullosa, y enamorada. Los dos lo están. Sólo hay que ver cómo se miran y hablan el uno del otro. Comparten la pasión por el azúcar pero no son una pareja edulcorada. La ironía, las risas y el ingenio les acompañan. “Jordi lleva muy bien que lo paren para felicitarlo, es superamable con todos, pero yo no dejo que el éxito se le suba a la cabeza!”, dice esta guapa mejicana que un día llegó a hacer un stage en el área dulce de El Celler y entre nata y canela ya no salió de allí. “Bueno, volví a México 2 meses y me quedé 8 para hacer la carta de postres del restaurante Pujol”. No dejaron de verse una vez al mes: “Íbamos y veníamos, nos encontrábamos en congresos o en vacaciones”. De eso hace cinco años y se casaron hace dos. Ahora ella se encarga de la heladería Rocambolesc, que en noviembre abre franquicia en Madrid. En Barcelona llegarán pero les cuesta mucho encontrar ubicación y precio ajustado. Trabajan juntos pero con tareas diferenciadas: “Jordi crea el concepto del helado y yo le doy forma y busco hacerlo comercial” comenta Alejandra poco después de llevar a cabo un taller de helados en el Foro.
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“Me gusta incorporar aquí gustos de Méjico, por ejemplo, dar a conocer los muchos tipos de chile que hay “, comenta la repostera felizmente instalada en Girona, aunque echa de menos a su familia. “No son cocineros pero sí grandes amantes de la comida. Me recuerdo a mi misma con 10 años haciendo pasteles buenísimos con mi madre “, cuenta con un puntito de nostalgia. “Ale es una crack”, dice él de esta mujer menuda, bella y femenina, que viste de cuero y se siente “más batalladora que princesita”. Da gusto verlos.
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