Fashion

Margherita Missoni, estilazo ‘boho chic’ en la pasarela 080

Margherita Maccapani Missoni es una belleza morena de 34 años, heredera de una dinastía con pedigrí de la moda italiana, que hace unos años se comió el mundo como it girl con los diseños que firmaba su madre Angela, ha trabajado en la empresa familiar y ahora tiene su propia firma de niños. “Me aparté de Missoni porque mis prioridades cambiaron al tener hijos, y encontré que el de la moda infantil era un sector con menos oferta”, aseguraba el miércoles, poco antes de recoger el premio a toda una trayectoria que la pasarela 080 concedía a su madre.
“En los años 90 cuando yo era pequeña Missoni era una marca clásica y fue ella quien la modernizó. La gente apreció el cambio, y para mí era emocionante. Las amigas me pedían descuentos y entonces me daba cuenta de que funcionaba. La madre volvió a poner de moda el estilo boho chic que inventaron mis abuelos “. Habla de Rosita y Ottavio, fabricantes textiles que fueron capaces de dar identidad a la marca con su peculiar zig zag de colores en los años 60, en plena contracultura y justo cuando la moda empezaba. “Este patrimonio propio no lo hemos perdido, sino que lo hemos ido nutriendo”, explica cuando se le pregunta por el secreto de mantenerse 20 años en el sector sin vender la firma. Angela también supo captar la atención con campañas renovadas “contratando gente muy joven como el fotógrafo Mario Testino”.
 
De Marguerita hemos visto imágenes en la boda de Tatiana Santo Domingo ( “me gusta mucho su sencillez y naturalidad”, dice de ella) con Andrea Casiraghi, i en la suya propia, rodeada de amigas ricas con ese estilo boho chic, que sería como decir hippie de lujo, fresco y colorista. Nacida en Milán y criada en un ambiente “que desarrollaba nuestro criterio en libertad” y los empujaba a valorar muchas más cosas que la ropa, terminó sus estudios en Nueva York, ciudad que quedó impactada con sus looks, proporcionándole un gran impulso a la marca. Una de las claves de su estilo es la mezcla de piezas, que dice que aplica también en la ropa infantil que ahora diseña, y que aquí vende por Internet a un precio “de entre 30 y 80 euros”.
Marguerita, casada con el piloto Eugenie Amos, no descarta volver a Missoni, donde muy bien podría llegar a ser la heredera de su madre, pero no por el momento “para poder mantener una buena calidad de vida”. Sin embargo, no pierde de vista su espíritu empresarial ni la importancia de estar presente en la calle con su marca “porque si no estás, no existes”. Lo explicaba junto a Lisa Lovatt-Smith, antigua directora del Vogue británico, que dejó una vida de glamour para trabajar junto a niños huérfanos en Ghana en una ONG, OAfrica, con la que Marguerita colabora. “Los niños siempre han sido mi debilidad”, confiesa y apunta la importancia de crear una moda sostenible y conectada a la realidad social.
Amante de Barcelona, ​​donde vivió 6 meses con 18 años (ahora tiene aquí una cuñada), la joven Missoni asegura en perfecto castellano que Instagram y las redes sociales, aún teniendo desventajas, són una herramienta muy válida para promocionar el producto que haces.
 

 

 

 

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