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Ocho fiestas prenavideñas en Barcelona

Ocho fiestas prenavideñas con famosos, moda y gastronomía en Barcelona

Mónica Carrillo se ha estrenado como autora con La luz de Candela, una novela que ya va por la onceava edición y que asegura que le ha dado muchas satisfacciones. Sobre todo cuando ha firmado ejemplares en la Feria de Madrid y en el día de Sant Jordi en Barcelona, ciudad que le encanta y a dónde se ha escapado para aceptar una divertida propuesta de Toton Comella.
Como cada año la firma TCN monta packs navideños con un libro y un pijama que se acaban en un plis plas. El autor de la obra elegida (Ángel Llàcer, Marta Rivera de la Cruz, Ana García Siñeriz…) se acerca hasta la tienda para presentar su obra a los invitados de Toton y Josep Maria Donat. “Creo que a mi Candela le hubiera sorprendido mucho que le regalaran un pijama!”, decía la periodista riendo.
Siente el hormigueo de la literatura porque, tal como comentaba Jorge Zepeda al ganar el Planeta, todo aquel que cuenta noticias se queda muchas cosas por explicar, y resulta fabuloso convertirlas en literatura. “Además he notado que ahora me fijo mucho más en los detalles”, apuntaba Mónica, muy segura de qué habrá más novelas. Ahora la podemos ver junto a Matías Prats en las noticias del fin de semana de Antena-3tv. “Es un monstruo, aprendo mucho con él y con Vicente Vallés”, decía subida en taconazos de palmo. Es un bellezón.

Y seguimos con gastronomía. Tradicionalmente cada diciembre la Vila Viniteca, que dirigen Quim y Eva Vila, ficha cocineros galardonados por la guía Michelin para elaborar su particular menú de las estrellas para llevar. Los platos se venden envasados y en raciones individuales y se recogen en el establecimiento de la calle Agullers hasta el 6 de enero. Se pueden reservar en el teléfono 933101956. Si os apetece Quim Vila también recomienda vinos para acompañar cada guiso.

Este año el primer plato lo firmaVíctor Quintillà, del Lluerna de Santa Coloma, un restaurante pequeño y cuidado donde hace una cocina de proximidad puesta al día que le supuso ganar la estrella en el 2012. Su plato es una tarrina de campaña, foie gras y trufa negra, con miel de pera sin azúcar, que se ha de servir a temperatura ambiente y sacar de su envoltorio dos horas antes de comer (11 euros). El cocinero, que en el Lluerna tiene una clienta mayoritariamente barcelonesa, hace seis meses que ha abierto un local de cocina buena y asequible en el Eixample, el gastrobar Bitxarracu.
Oriol Rovira se encarga de los canalones que son absolutamente tradicionales, de asado con setas y bechamel de almendra de trufa. El chef de Els Casals (en Sagàs, con una estrella Michelin) y del Pork de Barcelona (donde el cerdo es el rey), los elabora con aves de corral: medio pollo y medio capón, asado de zanahoria y cebolla y setas salteadas. El plato cuesta 18 euros.
Fermí Puig repite en esta carta estrellada. Ahora se encarga del pollo, que es de campo. Le acompañan salchichas, setas y orejones. El cocinero trabaja mucho estas fiestas en su nuevo restaurante hecho a su medida, que no busca estrella Michelin: buen producto, elaboraciones propias y precios ajustados. El plato cuesta 15 euros.
Artur Martínez se encarga de los postres y los ha hecho como su cocina, originales. Presenta un yogur con chirivía y vainilla. Le dieron la estrella Michelin hace cinco años a su Capritx, de Terrassa, y le cambió la vida. Su cocina, basada en la sencillez y la preponderancia de los sabores, triunfó. Ahora se encuentra en plena expansión con un bar en el colegio de arquitectos barcelonés y el proyecto de abrir un restaurante en Barcelona en el 2015 que seguramente tomará sus iniciales como nombre, AM.  El plato cuesta 5 euros.
 

Con escaparates escultóricos de blanca y minimalista sal diseñados por los alumnos de la escuela Massana despide el año de su 175 aniversario la joyería Bagués Masriera. Amantes del patrimonio modernista como son han querido apostar por las nuevas generaciones de creadores, y allí, entre grandes bloques de apariencia gélida, reposan las joyas doradas de su nueva colección. Es una línea continuadora con la anterior, de nombre Barcelona, compuesta por filigranas esféricas y esmaltadas multicolores que implican avances técnicos de primer orden. Las piezas han tenido mucho éxito aquí y en todo el mundo, ahora que la casa está en plena expansión por China y Japón. Incluso se ha vendido el valioso collar estrella de la colección, carísimo y de compleja elaboración. Y se han hecho dos más bajo demanda. Ahora las bolas de oro y esmalte Barcelona aparecen en largos colgantes y combinadas con varias gemas y diamantes.

Como es habitual, la firma también ha rescatado nuevas piezas Masriera y las ha presentado de una manera original: generando sinergias con la gastronomía, “porque nuestros dos oficios son representativos de la tradición creativa barcelonesa”, comentaba Joan Oliveras Bagués. Y para demostrar que el oficio y la imaginación se encuentran igual en las manos de un joyero que de un cocinero hizo que un esmaltador y un pastelero de la casa Escribà elaboraran la misma ninfa. Una de caramelo y la otra de esmalte.

Un juego sabroso en unos días en que el Miramar de Llançà de Paco Pérez ha sido elegido el mejor restaurante del 2014 por la Academia Catalana de Gastronomía y en que la ciudad suma a su oferta gastronómica la cocina de mercado con toques orientales de un local que es hermano y vecino del Kafka del Born. Se  llama Bananas y nace con ganas de juerga. Rossy de Palma apareció por sorpresa en una sala a rebosar y protagonizó durante unos minutos un cabaret cantante Dame bananas sisplau. No faltó Custo Dalmau, que estos días ha abierto pop up store de Custo Barcelona en el difunto cine club coliseum. El amarillo plátano era el color de la noche, mientras que el blanco reina en la nueva tienda Versace del paseo de Gracia.

El amarillo plátano era el color de la noche, mientras que el blanco reina en la nueva tienda Versace del paseo de Gracia. La firma italiana ha vuelto a la ciudad después de haberla dejado en el 2006, y lo hace con una estética minimalista que sorprende dada su tendencia natural al barroquismo. Espacios diáfanos, poca y escogida ropa y el ambiente tan blanco como los escaparates salados de Bagués. Como si fueran joyas, los toques dorados (marca de la casa) salpican el local de manera discreta. Se presentó socialmente en una velada que no quería cámaras de televisión (cosas del lujo).

Tampoco quería cámaras Genoveva Casanova, enfadada con los reporteros de televisión que la interperlaban a su llegada en el Círculo Ecuestre para presentar la exposición de fotografías que ha hecho en sus viajes solidarios por el mundo. La ex mujer de Cayetano de Alba estuvo a punto de anular la convocatoria después de la portada del Hola en la que aparecía captada por un fotógrafo en Miami abrazo al ex ministro del PP José María Michavila, que se quedó viudo justo ahora hace un año. Finalmente, Genoveva atendió a los reporteros de medios escritos y permitió la entrada de fotógrafos. Se mostró un punto inquieta y no quiso comentar nada del estado privado de su corazón, aludiendo a que era eso, privado. En cambio, nos detalló su trabajo en las diferentes organizaciones benéficas en qué trabaja. Cuenta que si es necesario da de comer, baña a señoras mayores, cuida niños… De los suyos nos dijo que intenta educarlos en la solidaridad.
Por cierto, cuando le comenté si volvería a presidir la gala del Sida el año que viene en Barcelona (lo hizo en 2013 pero este año canceló su participación en el último minuto para consolar a sus hijos de la muerte de la duquesa de Alba) me comentó que todavía no hay nada decidido: “Pero estoy segura que si lo hace otra persona, lo hará muy bien”. Vaya. La sorpresa de la noche llegó cuando ya no había prensa. Michavila, que estaba por Barcelona, se presentó en la exposición. Llevaba una corbata fúcsia muy poco discreta. ¡Para camuflarse hay que entrenar!

Con una edición de Sent Soví, el texto culinario más antiguo conservado en catalán, el restaurante 7 Portes y la editorial Barcino inician una aventura que puede durar varios años. Se trata de publicar todos los recetarios significativos que se han escrito sobre la cocina catalana desde el siglo XIV hasta la actualidad. Unos 50 títulos que aparecerán a un ritmo de dos o tres por año y que incluirán también un análisis del entorno sociocultural.
Un comité científico dirige la investigación, que está abierta a nuevos hallazgos. “Si Josep Pla decía somos lo que comemos, nosotros añadimos que también somos lo que leemos, porque necesitamos hacer buenas digestiones del cuerpo y del alma”, apuntaba el propietario del 7 Portes, Paco Solé Parellada, en la presentación de la iniciativa. Lo hacía entre los platos medievales que Josep Lladonosa (estudioso de la cocina y antiguo jefe de cocina del restaurante) elaboró para la ocasión, extraídos del Libro de Sent Soví y del Libro de coc (1520). Una cocina que resultaba mucho más delicada de lo que esperábamos: un potage de porrada y cebollada, un cordero adobado exquisito, unos buñuelos rellenos de requesón y queso fresco (de buenas naranjas de Xàtiva) y una dorada con pimiento y perejil.
“Es un mito pensar que en la edad media el pescado se servía con especies porque faltaban medios de conservación y así se enmascaraba que no fuera del día. Los que podían permitirse las especies tenían mucho dinero y el pescado que comían era de primera”, me explicaba uno de los invitados a la comida, el medievalista Paul Freedman. El profesor de la Universidad de Yale estudió la época a fondo en Cataluña (“una tierra fronteriza que lo tenía todo y que conserva muchos documentos”) y es
un gran divulgador.
En cuanto a la cocina, confiesa que pasó de ser hobby en profesión por puro placer. Autor del libro Lo que viene de oriente sobre las especies, ahora se centra en investigar la tradición de los Estados Unidos, muy ecléctica y influida por la inmigración, “porque está muy poco estudiada, a diferencia de la de aquí”. Resta importancia a que la cocina catalana sea o no reconocida como patrimonio de la humanidad. “Si estás seguro de lo que tienes, no hace falta que te lo digan. Cuando los franceses lo consiguieron demostraron falta de confianza en su gran cocina. “
  Y de platos a digestiones con copa y puro. Durante unos días estará expuesto en Barcelona el sillón Habana, creado para fumadores de puros de por los arquitectos Quim Larrea y Marc Gual que han ganado la segunda edición del concurso Smoking Chair. Me cuenta Quim que su inspiración es colonial pero totalmente contemporánea, como queda más que claro con tan solo mirar el diseño. El certamen del club privado Pasión Habanos busca modernizar la idea de fumar apartando su cariz anacrónico. Sarita Montiel era muy sexy pero pertenece al siglo XX. Dentro de la filosofia actual que considera el tiempo libre como el máximo lujo, buscan asociar el puro a momentos de relax y felicidad y para ello nada tan necesario como un buen sillón. Luis de Sousa Gil ganó la categoría de estudiantes.
Con Mónica Carrillo en TCN

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Con Oriol Rovira en Vila Viniteca