Cook Art

Un año con el restaurante-pueblo de los Messi, que abre su jardín

Los turistas y también los ciudadanos llegan al Bellavista Jardín del Norte buscando fotos y referencias a Messi, pero no imaginan que su cuidada cocina y su singular decoración les van a sorprender muchísimo. He estado comiendo allí en su primer aniversario, que celebran con la apertura al barrio de su verde patio interior, y os cuento lo que no os podéis perder   

Si llega a tus oídos que el hermano de Messi, Rodrigo, tiene un restaurante en el Eixample de Barcelona por donde se deja caer su idolatrado hermano de vez en cuando, allá que te vas a ver si tienes suerte y lo ves. No es fácil, claro. Pero es posible. Leo y Antonella, con amigos como Luis Suárez y su mujer Sofia, cenan alguna noche en uno de los reservados de la planta superior, donde por cierto, no faltan sus queridas playstations.

Leo y Antonella en septiembre en el Bellavista

Muchos admiradores del delantero del Barça acuden al local atraídos solo por el gancho futbolero sin ninguna esperanza de comer bien.

Pero ahí está una de las gracias del Bellavista Jardín del Norte, que la cocina no es la de una hamburguesería al uso, sino una cuidada propuesta firmada por el equipo reclutado por los hermanos Iglesias (Rías de Galicia, Casa de Tapes Cañota, Espai Kru i Bobo Pulpín además de ser socios y parte del grupo elbarri de los Adrià).

El otro atractivo del local es su ambientación recreando un pueblo, que podría ser Rosario (donde nacieron los Messi) o cualquier otro. Nada más entrar te encuentras con diferentes paraditas que emulan el quiosco, el colmado, una zona para jugar a las cartas (allí los abuelos enseñan los secretos de la brisca a los nietos con la camiseta firmada de Messi presidiendo) o a los dados, los televisores que transmiten carreras, la barberia , los juegos de consola ochenteros…

Rincones divertidos que nos remiten a aquellos veranos de adolescencia entre callejuelas de piedra escuchando lo último de Radio Futura, The Police, de Michael Jackson… El corner discotequero del Bellavista tiene joyitas de vinilo de Fleetwood Mac, Prince, Nina Simone, Earth, Wind and Fire y hasta de Ana Belén y Demis Roussos. Una pasada elegir música mientras a unos metros cortan un jamón.  

Hasta el lavabo es de pueblo. Con sus vacas… Y de fondo, chistes a go-gó. ¡A mi me acompañó la voz de Chiquito de la Calzada!

Todo es obra del Equipo Creativo, el mismo que firma el Tickets. En realidad, se nota mucho que las propuestas son hermanas. Si os cuesta mucho conseguir mesa en el local de Adrià, podéis empezar por este sin problemas.

Lo más sorprendente en estos 2000 metros cuadrados es el bar, dentro de la estructura de una iglesia con una campana que quiere ser la de San Pedro en Roma. “Una señora se nos enfadó un día porque lo encontraba irreverente pero no lo es, es solo un homenaje”. La iglesia tiene filas de bancos donde también se puede comer, que dan paso a la plaza mayor, con luces que asemejan fuegos de artificio y mesas con sillas de colores.

Al fondo, unos grifos ofrecen agua de diferentes clases y temperaturas. “Viene del otro lado del océano, de Rosario, llega sin sal por supuesto”, cuentan a los niños que van a rellenar botellas. Porque ellos son parte importante del restaurante, que busca un público familiar por encima de todo y que ahora celebra su primer aniversario abriendo el jardín de hierba de su patio interior a sus clientes y también a los vecinos del barrio que busquen un poquito de verde en un Eixample falto de espacios naturales. Después de la comida, la gente se sienta a tomar café mientras a los niños la sommelier les pinta la cara con colores de princesa y pirata. 

El equipo de cocina, que trabaja como un think tank, lo encabeza la jefe de cocina Mónica Morales, que nos sirvió un arroz sucarrat maravilloso y absolutamente recomendable para todos aquellos que se enfrentan a las paellas respetando la autoria del chef.

“Siempre preguntamos si lo quieren sucarrat porque hay quien no lo entiende y hasta encuentra el arroz demasiado duro”, cuenta la cocinera, que sabe lo suyo de arroces, y además es hermana de Rafa Morales. Los dos estuvieron con Ferran Adrià en la recordada Hacienda de Benazuza. Ever Cubilla, cocinero del grupo fundamental, también forma parte del think tank.

Conservas (moluscos en escabeche, 7,00, navajas en aceite de oliva, 10), tapas (huevos al plato, 10,50, pescadito frito, 21,50), ostras al natural (4,50 unidad), quesos,  pescados, carnes, sopas, atún rojo, arroces…  Podéis pedir desde una fideuà fina marinera (21 euros) a un lomo de atún en tataki tebio de manzana y nabo (26 euros) La carta se basa en el producto, en el aroma a pueblo, pero cuida mucho la elaboración y la presentación. Recoge platos de otros restaurantes del grupo y toques argentinos. A mi me encantó la tortillita de camarones….

Y de postre… tarta de limón, y después un poquito de verde urbano.

 

 

 

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