Culture, Events

Willkommen Cabaret a nuestra alterada ciudad

En una semana convulsa y eléctrica políticamente en Barcelona, el inmortal ‘Cabaret’ que nos sumerge en el duro y creativo Berlín de entreguerras se instala en pleno Paral·lel para removernos por dentro y a la vez impactarnos con su brillante escenografía y la fuerza de su elenco de músicos, cantantes y actores encabezados por Iván Labanda y Elena Gadel

Estrenar un musical importante en el Paral·lel en una semana de vértigo político al más alto nivel en Catalunya conlleva muchos riesgos. Todos vivimos alterados y es posible que no se te presente nadie relevante en el photocall, porque, o tienen cosas que hacer, o no consideran apropiado irse de fiesta en estas circunstancias. De hecho, muchas inauguraciones y presentaciones se están cancelando estos días. Pero los chicos de Cabaret son valientes, y no temen a las situaciones de alto voltaje porque la obra que representan ya es en si misma todo un reto artístico con un contenido para nada frívolo. David Pintó (ayudante de dirección) me reconoce el vértigo de estrenar en plena convulsión política, pero lo lleva a su terreno: “No se podía cancelar porque lo teníamos planificado desde hace mucho, y además creo que la magia del teatro permite darle la vuelta a la situación, jugar con la metatreatalidad porque Cabaret cuenta muchas cosas con las que podemos identificarnos, cada uno a su manera”.

Del contexto de crisis de una Alemania inflacionista que busca exorcizar su malestar atacando judíos en pleno desarrollo del nazismo a la sociedad actual que se mueve como puede entre difíciles situaciones de crisis social, económica, territorial… Cabaret habla del odio  y también de la tolerancia. De la pícara diversión y el ambiente creativo efervescente que convive con el terror emergente. Es universal y eterna. Pone los pelos de punta ver como el miedo a la cruz gamada frustra los amores otoñales del frutero judío Schultz con la germana fräulein Schneider a quien no convence la bella frase de su enamorado invitándola a aspirar al amor por muy difícil que sea “siempre hay que buscar coger la manzana más alta del árbol”. Scheneider se queda sin ninguna, pero sobrevive. ¿Os hace pensar? 

“Las historias personales también tienen resonancia en el público: el embarazo no buscado de Sally, por ejemplo”, cuenta Pintó haciendo referencia a la historia de la chica pobre que vive en la burbuja glamurosa del cabaret mientras todo se derrumba a su alrededor. “A veces se es más feliz siendo ciego, el mensaje de la obra es siempre vive y deja vivir”, apunta Pintó, aunque yo creo que la bella cabaretera, que preferirá su vida entre plumas al amor tranquilo con el norteamericano Cliff, lleva la pena en el alma. “Sally es fascinante, tiene esa locura fantástica, su orgullo, su magnetismo, pero también esa tristeza que intenta ocultar”, cuenta su intérprete, Elena Gadel, que asegura que queda agotada después de vivir dos horas y media dentro de su piel.

“Es un papel duro y muy exigente pero magnífico”, dice esta pedazo de cantante, que apareció en nuestras vidas en el 2002  con Operación Triunfo y se consolidó poco después en el musical Mar i Cel. Realmente se la veía cansada al finalizar la obra el miércoles en el momento de la copa final. También influye que sea mami de una criatura de 9 meses y que grabe una serie para TV-3. Estaba feliz con un papel que considera un sueño, como Ivan Labanda el suyo, el del ambiguo, amoral y genial maestro de ceremonias del cabaret.

Ivan, que interpreta a Oriol Junqueras en Polònia (Tv-3), se come el escenario dando vida a un personaje complejo y polivalente, que es un tour de force interpretativo, y que parece escrito para él. “Es tan grande que lo único que has de hacer para interpretarlo es dejarte llevar”, dice. Los actores del programa televisivo no faltaron a la cita. 

Tampoco los de Merlí, la actriz Lloll Bertran que contaba que a su marido, Celdoni Fonoll le habían cerrado el correo después de publicar un poema de García Lorca, el mago Lari  y el mismisimo president Artur Mas. Ya os decía que la política nos acompaña a todas horas. 

 

En el entreacto encontramos a algunos de ellos junto al escenario en el pequeño cóctel que se sirvió con ostras y cava casi a tocar de los camerinos de los actores. Todo un lujo.  

El papel de Elena, Sally, lo lanzó al estrellato mundial Lizza Minelli en la versión filmada de Cabaret que realizó Bob Fosse en 1972. Un icono. Todos recordamos la escena de la cabaretera con la silla, que curiosamente ahora no aparece. “Sally y el maestro de ceremonias son dos personajes que no aparecían con tanto protagonismo en la primera obra que se hizo en 1952, más centrada en los amores de la señora alemana y el frutero judío, con Fosse crecieron”, cuenta David que se sabe toda la historia de un musical nacido en 1966 de la mano de Harold Prince.

Cumple ya 51 años y llega a Barcelona de la mano de Som Produce y 3xt3s (Tricicle, Dagoll Dagom y Anexa) en una producción dirigida por Jaime Azpilicueta que no escatima en recursos escenográficos ni en vestuario. La representación del Cabaret kit kat klub, con los músicos de jazz tocando en directo en su balcón, es preciosa. Impactan escenas como el momento money money con un enorme billete de dólar dorado al fondo. Aunque su escena final es aterradora, buscan una versión glamurosa, distinta de la un punto más decadente que realizó Sam Mendes y Rob Marshall en 1993 y que se vió en Barcelona en 1993 en el Apolo con Marta Ribera en el papel de Sally.

La obra se ha traducido a 30 idiomas y representado en más de 50 paises en sus diferentes versiones. Dejen los problemas afuera ! Aquí la vida es divina! pasen al Cabaret.

En el estreno con el escritor instagramer @Jordi.tello y @Feralou

 

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