Fashion

Bo, la peluquería más ‘boho chic’ de Barcelona

El 27 de marzo de hace un año parecía que el Turó Parc había invadido un trozo de la acera de la calle lateral Francisco Pérez Cabrero de Barcelona. Hierba, flores, árboles cubiertos de plantas e incluso un blando sofá convertido en una alfombra de césped daban la bienvenida a las decenas de amigos y clientes de dos profesionales de largo recorrido Jaume Solé y Vicky Torres, que iniciaban una nueva aventura: abrir su propia peluquería, que bautizaron con un nombre tan pop como significativo, Bo. La espectacular decoración de la acera era el mejor anuncio de lo que quería ser el centro: “Un lugar al que te apetezca venir porque te sientes cómodo, y de lo que sabes que sales con una imagen fantástica”, dicen al unísono.

Y el deseo parece haberse hecho realidad dado el éxito alcanzado en su primer año de vida. “Estamos muy contentos, nos ha seguido hasta aquí nuestra clientela de siempre y además ha funcionado muy bien el boca a oreja”, dice Vicky Torres, reputada colorista, que, al igual que su colega Jaume Solé (experto en corte y creación de looks) ha trabajado en las mejores peluquerías de Barcelona. La sinergia profesional y la amistad que los une les decidió a abrir un espacio hecho a medida, que, en estos meses, ha sabido captar la atención y no sólo por su buen trabajo. Bo es ya una referencia en la ciudad en modernidad gracias a su concepto de espacio cálido, en la línea del estilo bohemian chic, o lo que viene a ser sofisticación relajada.

El espacio es diáfano aunque las diferentes zonas están bien delimitadas y separadas de tal manera que se respeta la privacidad de la clientela, entre la que hay Mar Raventós, Jordi y Eva Rabat y diseñadoras como Purificación García y Teresa Helbig. La decoración de Isabel Farré abunda en la creación de rincones confortables con materiales como el mimbre, la madera y el algodón. En la zona de espera, los clientes toman café y leen la prensa sentados en cómodos sofás rodeados de objetos y mesitas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encontramos espejos, esculturas, jarrones, velas … todo muy hipster y en una línea cromática natural muy alejada del blanco laboratorio de la mayoría de centros de estética. “Todo lo que hay se vende desde el día en que una clienta nos preguntó por el precio de una lámpara y dijimos, ¿por qué no?”, Explica Vicky mientras señala el escaparate, que es el centro de todas las miradas. Incluso hay quien entra para pedir el precio de las mesitas expositoras!

Ahora, en plena temporada de bodas, aparece lleno de sombreros y tocados divertidas de la firma Secretos de alcoba, pensadas para acompañar los vestidos de fiesta y los peinados de las invitadas.

“Hacemos muchos recogidos, que se llevan grandes y originales, jugando con las trenzas, con las ondas, y siempre muy naturales “, explica Jaume, que también nos apunta la llegada del flequillo femenino y la progresiva desaparición de las barbas. Él mismo se la afeitará el próximo mes. “Se han visto tanto que ahora ya empiezan a desaparecer, se impone el corte de pelo británico pulido, como el de David Beckham”.

“Las tendencias están pero lo más importante es personalizar lo que se lleva”, apunta el peluquero que, con el tiempo, ha llegado a tener tan buena relación con los clientes que ya incluso les aconseja qué pieza de su armario es el adecuada para ese compromiso social que las preocupa. “Un estilista siempre debe adaptarse a la personalidad de la clienta pero si ves que se equivoca mucho, poco a poco la vas cambiando y suavizante, sin pisarla … te acaba felicitando”.

Jaume considera difícil el público barcelonés “pero cuando ve que eres serio y profesional, es muy agradecido y fiel”. Pese a que los peluqueros han abierto su centro en una época de pocas alegrías económicas, no paran de trabajar. Su clientela pertenece mayoritariamente a la zona alta, pero también atienden a personas de otros barrios menos acomodados que buscan la mejor calidad para su cabello. “Tengo clientes que me vienen a ver sólo dos veces al año para que los marque las pautas del estilo y les haga el mantenimiento de su peinado”, explica Jaume, que muchas veces atiende familias enteras. “Primero viene la madre y después las hijas”. ¿Qué generación es más arriesgada? “Todo el mundo que tiene una adolescente en casa ya sabe lo difícil hacer que se corte la cabellera!”, ríe Vicky.

 

Mi semi flequillo nuevo es obra de Jaume

 

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