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El diseño se cita en La Roca Village

Nani Marquina, Fern Mallis i Elena Foguet en la pop up store. Foto: Carmen Vila

Entrar en una tienda y encontrarte un jaboncito fieltrado en pura lana virgen de ovejas del Pirineo (la marca se llama Xisqueta) o un sorprendente y elegante teclado de ordenador de madera (Orée) es todo un placer. Especialmente si están rodeados de casi 200 objetos igualmente curiosos, y todos firmados por talentos creativos vinculados con Barcelona. Hasta el 8 de noviembre se pueden mirar y comprar estas delicatessen en una tienda efímera instalada en La Roca Village dentro del proyecto Barcelona Designers’ Collective. Encontraréis piezas de 50 diseñadores independientes, en su mayoría jóvenes, que han sido seleccionados por expertos del outlet de firmas de lujo y por profesionales del FAD (el Foment de les Arts Decorativas tiene casi 112 años de vida).

La presidenta de FAD, Nani Marquina, inauguraba el jueves la pop up destacando lo importante que es para los talentos emergentes entrar en contacto con el público, y el mundo comercial. “Yo lo sé bien porque creé mi propia marca hace 28 años cuando no existía Internet y era muy difícil establecer conexión directa con los clientes”, decía la hija del gran Rafael Marquina, reconocida en el mundo por sus alfombras, junto a Elena Foguet, la directora de los centros Value Retail (en Europa hay 9, incluyendo el de La Roca) en España.
Las acompañaba la invitada de honor, Fern Mallis, la mujer que creó la New York Fashion Week, y que tiene un perfil muy mediático en EEUU. La consultora de moda consideraba “única” la oportunidad que se ofrece a los jóvenes de exponer su obra frente a los millones de personas de todo el mundo que visitan el outlet y felicitaba a los barceloneses por vivir en una ciudad tan cool.

También Gabriel Schiavon, uno de los miembros del FAD más implicados en la iniciativa, profundizaba en la vertiente más creadora de Barcelona: “El diseño no se ha perdido”, aseguraba. Pero sí que todo se ha vuelto más complicado: “Si hace 10 años había editores, ahora muchos de los creadores han de editar ellos mismos sus piezas. Por eso es muy positivo que haya escaparates como este “.

Ingrid Pou, una de las jóvenes seleccionadas, sabe muy bien de qué habla el experto. “Es difícil crear tu marca, tienes que invertir mucho dinero, hacer prototipos …”. “Colaborar con marcas ayuda a hacerse un hueco”. Pou ha colaborado con diseñadores como Martin Lamothe, Isométric y Josep Abril, que el jueves ejercía casi de padrino de una de sus piezas. Era una mochila hecha con caucho de grandes proporciones y elegante diseño, casi apta para llevar grandes planos. “Se nota que es hija de arquitectos”, decía el diseñador de la que fue alumna suya en ESDI.

Manuel Outomuro. foto Carmen Vila

Otros nombres reconocidos del diseño catalán avalaban el proyecto y también tenían algún objeto predilecto. El fotógrafo Manuel Outomuro apoyaba los paneles de Alex Trochut (que creó la carátula del sencillo Roar de Kate Perry) y Joan Oliveras Bagués estaba encantado con las joyas con cristal de Martina Puente, premio del Enjoia’t 2008: “son un poema visual con el volumen como protagonista “. Con el prestigioso joyero y presidente de Amics de la Rambla también hablamos de flores, ya que estos días algunos edificios emblemáticos del paseo llenan sus fachadas para la fiesta mayor: “Es una manera de reivindicar el papel de las floristas y la flor, cada vez menos presente “.

Es esta la segunda vez que La Roca abre una pop up para apoyar el talento emergente. La primera fue dedicada exclusivamente a la moda, coincidiendo con la pasarela  080 Barcelona de julio del año pasado y la inauguró Georgina Chapman, creadora de la glamurosa firma Marchesa.

Ahora el abanico se ha abierto a nuevas facetas del diseño y es un placer encontrar cosas como la colorista ropa ochentera de la colección Riot de Krizia Robustella (presentada en la 080) i las gafas de sol de madera Woodys

También un tiesto capaz girar por sí mismo en busca del sol que da vida a su plantita (Studio Bag Design) y algunas piezas de la vajilla del Celler de Can Roca ideadas por el diseñador industrial Andreu Carulla: “Me encanta trabajar con ellos”, decía. No está uno de sus grandes inventos (la masa madre que se mueve y que formaba parte de la ópera El Somni) pero sí encontramos otras piezas, entre las que destaca la fascinante torre de madera de colores que hace un tiempo servía de envoltura de los helados del Rocambolesc. Parece extraída de Alicia en el país de las Maravillas.

La torre y a la izda la maceta solar

 

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