Events

Un gran Sting revive ‘Police’ en familia

Esta semana un fibrado y potente Sting nos ha demostrado en el festival de Pedralbes que Police sigue vivo, que la nostalgia está de moda y que nos sienta muy bien andar sobre la luna en las noches de verano

El público que el jueves llenaba a rebosar el recinto del Festival Jardines de Pedralbes quería oír los grandes éxitos de Police, y Sting parecía tenerlo muy claro. Cada vez que iniciaba un clásico de su antigua formación, los fans del músico, ya todos de una cierta edad, vibraban y aplaudían y él se recreaba: alargaba los estribillos, pedía que cantaran … Los cinco minutos de Message in a bottle, hacia la mitad del concierto, fueron uno de los momentos culminantes. La gente, que hasta entonces se había mantenido disciplinadamente sentada, comenzó a levantarse, a bailar ya grabar con el móvil, y la cosa siguió animada con Walking on the moon (ieooo, ieooo …), una intensa So lonely y por supuesto con la potente y esperada Roxanne, entre las notas de la qual intercalaba la suave Ain’t No Sunshine. Una gozada.

El cantante, que venía de actuar en el Teatro Real de Madrid con gran éxito, se sentía en familia en un amable festival de verano de una Barcelona donde hace tres meses comenzó la gira europea de su último álbum, 50th 9th (las calles de Manhattan que cruzaba camino de su estudio). Pero también en términos literales. Porque a Sting ahora le acompaña en los coros su primogénito, Joe Sumner (nacido de su primer matrimonio con la actriz Frances Tomelty), y también son padre e hijo sus dos guitarristas, Dominic y Rufus Miller. El grupo, que se completa con el batería Josh Freese y con Percy Cardona al acordeón (el único teclado), funciona como un reloj.

Detrás de Sting su hijo Joe y delante Rufus Miller

Sting cant con su hijo Joe un fragmento de ‘Shape of my heart’

Dominic Miller mano a mano (mejor guitarra a guitarra) con su hijo Rufus

Sting permite lucirse a los músicos y también deja su espacio a “el señor Joe” con el tema de Bowie, Ashes to ashes, al terminar la extenuante Message in a bottle: “Padre está cansado, canta el hijo”, anuncia. Pero nadie se acaba de creer que le falle la resistencia. A los 66 años, vestido con una sencilla camiseta y unos vaqueros, la buena forma física del veterano policía de la música resultaba sorprendente. La leyenda dice que el yoga le ayuda a mantenerse tonificado (además de permitirle practicar sexo durante horas) pero está claro que buena parte del secreto de la eterna juventud es seguir en activo. Y Sting, que ha vendido más de cien millones de discos, disfruta del escenario. “No lo hago para ganar premios, ni por dinero, lo hago porque lo amo. Siempre he sido muy curioso y he alimentado mi interés y mi pasión “, explicaba estos días un creador que ha experimentado lo que ha querido, incluso buscando esencias renacentistas.

Ahora, con nuevo disco en la calle, el ciudadano Gordon Sumner parece orgulloso de su pasado musical, y del presente. Revivió sin traumas ocho temas de Police, hizo brillar clásicos suyos en solitario como la conocida Englishman in New York ( “Be yourself, no matter what they say“, coreaba la entusiasta grada mientras apuntaba con el móvil al escenario) y las melódicas Fields of gold, Shape of my heart y Fragile. Tampoco olvidó temas actuales como Petrol head y I can not stop thinking about you.

El concierto, que comenzó puntual y terminó en horario europeo (antes de las 12), supo a rock, jazz, funk, blues … Sting en estado puro, sin inventos sonoros ni escenográficos. El Sting de la memoria. Más de dos mil personas vibraron a su ritmo en una noche redonda. A la hora en que Cenicienta pierde su zapato de cristal, en el metro los móviles sonaban a nostalgia de los ochenta. Be yourself

 

Si te ha gustado sigue este blog y sígueme en:

Twiter: @MarijoJordan

Facebook.com/MarijoJordan

Instagram=MarijoJordan